El viajar no es un placer

noviembre 16, 2011

Por la quejosa

Anoche puse la alarma a las 6 y media, obvio en el teléfono porque el sonido del despertador “normal” me irrita bastante y me hace empezar mal el día. Pero hay otra cosita, como soy media obsesiva con quedarme dormida y no llegar a tiempo para cumplir con el trabajo, el estudio, etc. etc. etc. no me deja otra opción que poner igual el despertador, que casi siempre me olvido de desactivar antes de que suene…

y termina despertando a todos en la casa y me como todas las puteadas habidas y por haber. Bueno, en fin, como pretendo dormir esos famosos cinco minutitos más, que se convierten en diez, quince, y de repente me levanto sobresaltada esperando que no haya pasado mucho más tiempo que ese, como me despierto salto de la cama, me cambio rápido, y sin tiempo para desayunar nada, salgo otra vez a la selva, si eso que llamamos ciudad, una vez más estoy lista para cruzarme con gente loca, maleducada y con aires de grandeza, donde si me desprevengo un segundo los autos me pasan por encima, igual que la gente, que no dudará en darme un carterazo, en el mejor de los casos, además de todos los que intentaran complicarme un poquito más el largo día por delante. Y bueno, mi día ya empezó.

¡Y cómo! Primero, como no tengo auto, porque la platita no me alcanza, tengo que viajar en colectivo, que cada dos por tres aparece con un problema nuevo: falta gas oil, lo que es igual a servicio reducido, igual a pasan cuando quieren. Otro tema es la bendita frase “máquina fuera de servicio”, si si, justo en el horario pico, no podía ser de otra manera y, lo peor, el colectivo que está vacío, ¿puede ser que se nos rían así en la cara? Evidentemente si.

Nunca falta el grito de alguien que dice ¡dejame subir, que pierdo el presentismo! Y que se sube al pedacito del escalón que queda con la puerta cerrada y que no se quiere soltar, y el chofer no puede arrancar, y toda la gente adentro del bondi bufándose. Y los demás esperando abajo.

Otra cosa que me da rabia es que el colectivo sigue el recorrido igual, eso sí, acordate con la “máquina fuera de servicio”, pero vendeme el boleto arriba o dejame subir que no es mi culpa que no hagan mantenimiento.

Como si esto fuera poco, ponele que llego a la fila y tengo, como mínimo diez personas adelante mío, el boletero no está, o sea que me como la fila. Previamente tengo que comprar pañuelitos, alfajores o ya no se que cosa para que me vendan el pañuelito más caro de mi vida para tener unas monedas y poder emprender el viaje al trabajo.

Igual, hay otra opción, el banco, claro, voy al banco, me como otra fila enorme, para que cuando llego me digan “te doy veinte pesos (de mierda, que me alcanzan para dos días porque tengo que tomar ocho colectivos) porque más no puedo”, en el mejor de los casos, lo malo es: “no tenemos más monedas”, y si ya me comí la fila.

Otro tema, es el boletero, que casi siempre tiene buena onda, hay excepciones créeme, pero siempre lo vas a encontrar que es muy sociable, porque anda charlando con todos los comerciantes de la cuadra. Justo cuando estoy apuradísima que llego corriendo al colectivo y casi sin monedas, miro al boletero, miro al chofer, intentando comprar el boleto y extendiendo mi manito para que el colectivo no se vaya.

Entonces una de dos, o me subo al bondi con las últimas monedas que tengo, pensando en el próximo viaje, o compro con paciencia el boleto con algún billetin, pero claro el colectivo ya pasó, y tengo que quedarme esperando el próximo, y como soy bastante inquieta empiezo a leer el boleto del derecho, dice la hora, el precio, números por aquí y por allá, pero al dorso veo la inscripción de “boleto con subsidio nacional”, o sea que si se lo sacan, te cagan la existencia, no te decía yo, ahora lo sacan y te dicen que la tarifa va a seguir igual, si claro, por cuánto tiempo. Si ya me la veía venir.

Bueno, si paso estos obstáculos y en una de esas puedo subirme al transporte público que explota de gente y no me quedo abajo mirando como se va mi premio laboral, es decir que puedo sentirme como una “privilegiada” por estar prácticamente aplastada por algún señor y señora con sus bolsotas y contra el vidrio de la puerta. Ah, me olvidaba, todavía tengo que sacar el boleto, pero bueno ya estoy arriba y ahora empieza otra historia.

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2 Responses to “El viajar no es un placer”

  1. Muy amable por participar estos de primera calidad posts .

  2. Mercedes dice:

    ¿Bajan linea hasta con los chistes? Lamentable
    1) Existe el SUBE para que no tiene monedas
    2) es chistoso creer que hay que tomar 8 colectivos para ir a trabajar…
    3) Sin SUBE se viaja gratis.
    4) Quizás podemos volver a la era Menem donde los bondis iban vacíos (porque no había a donde ir)
    5) Lamentable que consideren chiste a una obtusa carencia de amplitud mental.
    Saludos.

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