A 150 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO

Doña María Salomé Cascallares de Villegas

marzo 14, 2012


Por Adolfo “Fito” Correa

Inevitablemente, este año estas dos imágenes, se aunarán indisolublemente, en un recordatorio y un festejo. El próximo 23 de marzo, se cumplirán los 150 años del fallecimiento de doña María Salomé Cascallares de Villegas, (1795-1862), esposa de don Justo Villegas, y a la vez el 1 de noviembre festejaremos el 150 aniversario de la inauguración de nuestra Parroquia de los Santos Justo y Pastor, hoy Catedral y sede del Obispado de San Justo, también ocurrido en 1862.

Doña Salomé, hija del primer matrimonio, de don Francisco Cascallares y de doña Petrona Blanco, nació en Buenos Aires en 1795, fue una distinguida dama de su época y según comentarios, una bellísima mujer. A la muerte de su esposo, don Justo Villegas en 1850, ella, sus hijos y sus hijos políticos, donan parte de sus tierras, para la fundación de la ciudad de San Justo, cabecera del Partido de La Matanza, además de la suma de 20 mil pesos de la época, que se reunirían con una suma igual, aportada por los vecinos de San Justo, para la construcción de una parroquia, con la que el Distrito no contaba.

Aquel anhelo de parroquia, de la familia Villegas y de todos los sanjusteros, tuvo un primer paso, al instalarse una humilde Capilla, dependiendo de la Parroquia de Morón, en donde en sus primeros oficios, allá por octubre de 1858, participó parte de la familia donante, encontrando finalmente el 1 de noviembre de 1862, con la inauguración de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor, la concreción de aquel sueño, claro que esto no pudo ser visto por doña Salomé, fallecida ocho meses antes. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta, junto a los de su esposo.

Acta de bautismo de octubre de 1858

Es así que este año, ambos hechos, recordatorio y festejos, obligadamente an-darán juntos en las publicaciones, que de seguro habrá sobre el nacimiento de nuestra ciudad y la llegada de su parroquia, hace 150 años. Un afectuoso reconocimiento, a todos los matanceros que lo hicieron posible y un cálido recuerdo para doña M. Salomé Cascallares de Villegas.

Fotos: Museo Fernández Blanco-Autor Carlos Pellegrini
Archivo CEHLAM

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