LA RELACIÓN CON NACIÓN

Fernando Espinoza suma puntos para recuperar el terreno perdido

septiembre 26, 2012

El jefe comunal tomó amplia trascendencia al lado de la Presidenta. La idea es potenciarlo como posible vicegobernador bonaerense, alcanzando así uno de los cargos ostentados por Alberto Balestrini.

Por Claudio Kappeler
ckappeler@periodicosic.com.ar

El intendente Fernando Espinoza tomó en las últimas semanas un veloz impulso que lo colocó en la primera plana mediática como el nuevo referente de Cristina Kirchner en el Conurbano. Apareció primero en la fila de jefes comunales que escucharon los anuncios de más fondos para obras públicas de boca de Julio De Vido, luego fue primer plano de la cámara oficial mientras la Presidenta salía en cadena nacional, fue noticia con un Jorge Lanata que salió a criticarlo, y su última fotografía lo mostró junto a la primera mandataria recorriendo y encabezando un acto en la villa Palito de San Justo.

Estos hechos no pueden ser vistos disgregados, sino como las piezas de un rompecabezas casi armado que lo ponen al Intendente de La Matanza en un lugar de preponderancia en la política nacional, ese mismo lugar que, dicen, ocupará de manera efectiva en poco tiempo. Por eso, la oposición mediática ya lo tiene en cuenta, toma nota de su nombre y arranca con su trabajo sucio.
¿Es Fernando Espinoza el mejor dirigente que tiene el Distrito para recuperar el terreno perdido? Cualquier juicio de valor en este sentido estaría ciento por ciento impregnado de subjetividad partidaria. Apenas -o como máxima- puede decirse que fue reelecto en 2011 con 392.535 votos, un 60,56 por ciento del total de sufragios. Esto es chapa suficiente para instalar al Intendente en un espacio de privilegio, ese que Alberto Balestrini perdió de manera involuntaria producto de un repentino golpe a su salud.

El actual jefe político del Distrito con mayor peso electoral de la provincia de Buenos Aires cuenta además con otras dos cartas a favor: un PJ que no tiene tiempo ni nombres para ingresar en rupturas propias, y una oposición raquítica que le hace campaña gratis sin moverle un pelo.

Lo de 2011 fue para los opositores de La Matanza un nocaut técnico que se prolonga sin visos de reversión. La primera fotografía mostró que el recinto de sesiones se limitó a la presencia de solo seis concejales díscolos, en cuatro bloques, aunque esa imagen mutó y se devaluó en relación con los intereses individuales de cada edil.

Como primera medida de autoflagelo, todos los bloques opositores se rompieron por la prepotencia de las pobres vanidades que da una banca. Ese dúo compacto que mostraban Manuel Atencio (UCR) y Gustavo Ferragut (GEN-FAP) se bifurcó a tal punto que puso al radical como solapado socio del Gobierno. Con o sin la venia del Partido -todavía cuenta con algunos apoyos- el edil de González Catán arrastra así al radicalismo por un camino sin retorno que los pone como socios ínfimos y minoritarios de la actual gestión.

Otro espacio detonado fue el que integraban Adrián Verdini (Peronismo Federal) y Fernando Asencio (hoy PRO-Peronismo). El que más se enfrentó con el Gobierno Municipal, en este caso, fue Asencio. Claro que también debe decirse que el PRO en La Matanza juega su propia interna, su propio autoflagelo.

En este sexteto aparece el ex precandidato a intendente de Eduardo Duhalde, el concejal Ariel Martínez. Su mandato vence en 2013 y no da muestras de querer renovar su banca. El exdirector del PAMI en el Distrito nunca fue un complicado escollo para el oficialismo y su lineamiento sigue intacto.

Por último, la siempre rebelde Sandra Oviedo tampoco movió en sus casi tres años de mandato el termómetro del Gobierno Comunal. Por el contrario, su insistencia con denunciar sin pruebas la hizo rebotar más de una vez contra el bloque del PJ.

Este nuevo respaldarazo que la Nación le imprime al Intendente acelera la agonía de la oposición y tranquiliza a los adeptos espinozistas. Como patitos tontos, la mayoría de los opositores forman fila para recibir el cachetazo que se viene, y hasta se pelean para estar primeros. Ya no solo dependen de la realidad regional, ahora juegan con un Fernando Espinoza apoyado en las urnas y con banca nacional. Ahora tienen que pensar, y eso es todo un dilema.

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