El HOSPITAL SIMPLEMENTE EVITA ES EL MAYOR DONANTE DE TEJIDOS DEL PAÍS

Una despedida puede ser esperanza de vida

octubre 31, 2012

El equipo médico del Hospital Simplemente Evita del KM 32 supo marcar la diferencia en el tema de la donación de órganos y tejidos. Los profesionales, comprenden que la muerte es parte de la vida, con ese compromiso y respeto a la voluntad de los pacientes que manifestaron querer ser donantes, lograron colocar al nosocomio en el primer lugar, de todo el país, de donaciones de tejidos y órganos.

Por Ángela Tobar

atobar@periodicosic.com.ar

El hospital Simplemente Evita del KM 32 de la localidad de González Catán es parte del programa Hospital Donante, impulsado por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) y coordinado por el Centro Único de Ablación e Implantes de la provincia de Buenos Aires (CUCAIBA), y desde hace años consecutivos logró ser el primer centro de donación de tejidos y órganos de todo el país.

Desde la página del CUCAIBA se explica que la donación de tejidos es un tratamiento médico que consiste en el reemplazo de un tejido dañado por otro sano. Se trasplantan córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas, provenientes de donantes cadavéricos.

Mientras que la donación de órgano trata del reemplazo de un órgano vital enfermo, sin posibilidad de recuperación, por otro sano. Los órganos que se trasplantan en nuestro país son: riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino.

Matías Anchorena, Jefe de Terapia Intensiva del Hospital Simplemente Evita y coordinador regional de procuración y trasplante, explicó en diálogo con Periódico S!C que lo que diferencia a este hospital de otros “es el hincapié que realizan todos los médicos en el respeto a la voluntad al paciente, entendemos que hay un proceso de continuidad después de la muerte y se trabaja en el marco de una relación con la familia y haciendo valer lo que la ley dice; que todos somos donantes a menos que se exprese lo contrario”.

Luego remarcó que el trabajo a conciencia que realiza el equipo médico tiene su eje en el hecho que “los médicos se formaron en este servicio, que tiene un perfil a la procuración de órganos y donación. Al ser un hospital nuevo, con gente joven se inculcó de entrada esta postura y está naturalizado entre los profesionales”.

En esta línea lamentó que esta labor no se replique en los demás nosocomios y opinó que el respetar la voluntad del paciente, es un deber médico “tendría que ser un acto reflejo para todos, no solo para los (médicos) de terapia intensiva, todos los médicos por acto reflejo deberían tener inculcado que se debe preguntar si el paciente fallecido quería ser donante, pero lamentablemente no es así, muchos colegas evitan preguntar y se pierden tejidos y órganos”.

Por su parte el director del hospital, Marcelo Sánchez Ferré marcó a este medio que el nosocomio mantiene el liderazgo nacional en el tema de la donación de tejido debido a que han desarrollado una terapia intensiva en la que “se le dio prioridad al tema de respetar la voluntad del paciente” y agregó que “se articuló una conciencia grande de los profesionales que se comprometieron con el tema”.

Martín Arzel, director médico asistencial de CUCAIBA, recordó que el Simplemente Evita comenzó su trabajo en el plano de la donación en el 2003, en ese año se presentó el primer donante, y a la vez inició la tarea de “concientización al sistema de salud. La gente es muy solidaria, no es que no dona, el tema es que el personal sanitario a cargo del paciente fallecido esté en contacto con la familia de tal manera que la relación de ayuda termine ayudando algún otro que está en lista de espera”.

“Pareciera que cuando la persona fallece fracasamos, cuando la realidad es que la muerte es parte de la vida, y en la muerte está el consuelo de ayudar a otro y ese es el trabajo que emprendemos en el Hospital Simplemente Evita, es establecer una relación de ayuda desde el principio de la atención médica y cuando se llega a la muerte no lo tomamos como un fracaso, sino como parte de lo que sucede y la posibilidad de ayudar a otro, en muchos lugares esto no sucede y por eso se quedan con la sensación de fracaso”, analizó.

Arzel insistió que “desde la muerte se puede ayudar a otro. La gente que formamos dentro del hospital y la terapia intensiva tiene su punto en brindar la mejor atención, el mejor apoyo, contención y acompañamiento, explicar a la familia cada proceso con una atención completa y cuando hay casos en que el paciente fallece preguntar cuál era la decisión de esa persona y cumplir con ella”, y analizó que el ser el primer centro de donación de tejidos y órganos del país se debe “a que es un hospital que sencillamente se encarga de cumplir con la voluntad del paciente”.

Martín Arzel fue muy crítico con algunos profesionales que “por desinformación, incomodidad o simplemente porque no les interesa” no preguntan si el paciente que fallece había declarado en vida su intención de ser donante y pierden la posibilidad de extraer tejidos que pueden mejorar la calidad de vida de muchos pacientes que se encuentran en lista de espera.

“Desde hace años trabajamos para intentar alentar al personal sanitario, para que pregunte si el paciente era donante y de ser así que cumpla con la voluntad del mismo. Pero en muchos hospitales los profesionales no están en esta sintonía, y terminan no metiéndose”.

Más adelante destacó que con la carrera de enfermería que se ofrece en la Universidad Nacional de La Matanza se “trabaja para inculcar este proceso como algo normal dentro de la carrera” y lamentó que muchos colegas se preocupan por el tema de la donación cuando tienen algún familiar en lista de espera “los médicos deben entender que no se fabrica una córnea, la misma debe ser de algún fallecido, los médicos deben preguntar, solicitar el testimonio”.

En este contexto sostuvo que gran parte de la traba que impide que se incremente el número de donantes, es puesta por el “profesional sanitario, que no se siente comprometido con el tema, muchos analizan el tema de la donación como algo externo a él”.

“El hospital donante trata de revertir todo eso que se fue dando y se alienta a que el hospital se sienta parte, y pueda cumplir con la voluntad del fallecido. La forma de revertirlo es capacitarlo, explicarle que ellos son responsables. Pero, el personal no se involucra, no son ellos partes de lo que está sucediendo”.

Por su parte, Anchorena opinó que “los hospitales de mayor antigüedad, tiene un personal médico que no se encuentra empapado con el tema de la donación y cuesta entrar en ese sentido”.

Una lista de espera que podría no existir

Gracias a los trasplantes de córneas cada año cientos de personas recuperan la vista, mientras que un trasplante de hueso puede prevenir una amputación en pacientes que padecen cáncer de hueso.

Las válvulas permiten tratar enfermedades cardíacas. La piel es empleada en pacientes con severas quemaduras. La mayoría de las personas pueden donar tejidos. A diferencia de los órganos, los tejidos pueden ser donados hasta seis horas después de ocurrida la parada cardíaca.

“La donación más fácil es la de córneas, porque no necesita de un quirófano, es un procedimiento que lleva menos de 15 minutos, en cambio la donación de piel y huesos es más complejo se necesita, alterar el funcionamiento del quirófano por una hora y queda poco tiempo para la logística”, explicó Arzel.

Finalmente, ejemplificó que “si un hospital, como el Posadas se comprometería con la donación de tejidos no quedarían más ciegos cornéales, en ese hospital mueren seis personas por días, son 12 córneas y la falta de capacitación y compromiso del personal médico impide que esas córneas lleguen a destino”.

“En toda la provincia hay 1700 personas que esperan una córnea, 78 son ciegos y el resto tiene disminución visual. Si este mecanismo funcionara en todos los hospitales, podría no haber lista de espera. Se anotan y al día siguiente estarían trasplantados”, razonó.

Estadísticas

El hospital Simplemente Evita, de la localidad de González Catán tiene registrado desde que inició su actividad como hospital donante, un total de 716 córneas, 45 corazones p/válvulas, 19 huesos, y 9 donaciones de piel.

En el año 2004 presentó 28 donaciones de córneas, cuatro de corazón p/válvulas. En el 2005, 46 córneas, dos de corazón p/válvulas, cuatro de huesos y dos de piel. Mientras que en el año 2006 se registraron 62 córneas, un corazón p/válvulas. En el 2007, 49 córneas, cuatro corazón p/válvulas. En el año siguiente se logró duplicar ese número con 84 córneas, siete corazón p/válvulas, dos de huesos y una de piel. En el 2010 se registraron 142 córneas, 14 corazón p/válvulas siete de huesos, cuatro de piel. El año pasado 154 córneas, cinco corazón p/válvulas, uno de huesos, y este año se estima que habrá 121 córneas, tres corazón p/válvulas, cinco de huesos, uno de piel.

Según las estadísticas que maneja el CUCAIBA, en La Matanza hay 49.861 personas que manifestaron su voluntad de donar, mientras que 29.262 se inclinaron por el no. Además en la región sanitaria XII actualmente hay 216 pacientes en lista de espera renal. Dieciséis personas en lista de espera hepática, 1 en lista de espera hepatointestinal. Dos cardíacas, cuatro pulmonar, una en la lista de espera intestinal y 141 personas esperan una córnea.

 

DONACIÓN DE MEDULA ÓSEA

La necesidad de un Centro de captación de Donante en el partido de La Matanza


Lautaro Mendiolar Colombo es el pequeño niño matancero, que junto a su familia, logró poner en la agenda social la importancia de donar médula ósea.

Es que en diciembre del 2008, con apenas 3 años fue diagnosticado con un raro tipo de Leucemia infantil denominada Linfoblastica Aguda con Philadelpia Positivo.

Esta enfermedad es de muy alto riesgo y a diferencia de la mayoría de las leucemias infantiles, que hoy en día pueden ser curadas con dos años de quimioterapia, la única opción de sobrevida para la que padece Lautaro es un trasplante de médula compatible un 100 por ciento con él.

Inmediatamente después del diagnóstico la familia Mendiolar Colombo se especializó en el tema de la donación de células y se encontró con que en la práctica, el Registro Internacional no es efectivo para los hispanoamericanos, ya que la mayoría de las donaciones que allí recaen está integrada por europeos, nórdicos y anglosajones.

De esta manera comenzó a gestarse en La Matanza una campaña de con-cientización y lucha, no solo por Lau-taro, sino por todos los niños que necesitan de un trasplante de médula para continuar viviendo.

De esta manera, padres de niños matanceros que viven con algún tipo de leucemia, presentaron un pedido a la Intendencia para que apoye y colabore con la primera Colecta Pública de Donación de Sangre y Registro de Donantes de Médula Ósea, en solidaridad activa con niños que necesitan ser trasplantados para seguir viviendo.

Los padres que presentaron el proyecto al Intendente, remarcaron que es “oportuno plantear la necesidad de designar en el Distrito más importante y referente de la provincia de Buenos Aires un centro de referencia que cap-te donantes voluntarios de médula ósea. Que se multiplique y expanda la actividad realizada por el Registro Nacional de CPH del INCUCAI y el Banco de Sangre de Cordón Umbilical del Hospital Garrahan”.

En este punto, Martín Arzel, director médico asistencial de CUCAIBA ase-guró que crear un centro de captación de donantes dentro del hospital del KM 32, “no sería tan productivo” y apuntó a trabajar para “reforzar las campañas y proponerse realizar campañas mensuales. Sería más productivo que convertir al hospital en un centro de captación”.

Y argumentó que “no es imposible que se haga, pero es más factible que se hagan campañas mensuales y comprometer 20 personas que donen, por ahí disponemos un sistema físico y no aparecen los donantes. Las campañas aseguran que hay donantes. Es más sencillo realizar campañas que convertirlo en un centro”.

Por su parte, Matías Anchorena, Jefe de Terapia Intensiva del Hospital Simplemente Evita, coincidió en que no sería provechoso utilizar las instalaciones del nosocomio para crear un centro de captación de donantes, y apuntó a reforzar las campañas de concientización, “como propuesta es interesante, nosotros estaríamos dispuestos a hacer el aporte.

Coincido en que las campañas movilizan a más gente y sensibiliza en cuanto al tema a que si uno deja un banco de sangre o receptores, esto con el tiempo se va diluyendo, en cambio cuando se hace una campaña hay mucha movilización e inscripción y luego con el tiempo se diluye”.

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