ENTREVISTA A HORACIO LALIA

La historieta al mango

noviembre 15, 2012

 

Con más de 50 años dibujando historietas, Horacio Lalia  es uno de los grandes dibujantes argentinos de este género literario. Ha compartido trabajos con gigantes de la historieta como Alberto Breccia, Héctor Oesterheld, Eugenio Zoppi, Ray Collins, Walter Slavich, entre otros.

 Por Emilio González Larrea

para el Periódico S!C*

 

A pesar de haber pasado 70 abriles, sigue sentado al tablero alrededor de nueve horas, todos los días creando ese mundo de personajes que siguen acompañando a diferentes generaciones. Junto a Martín Biaggini, Andrés Fuscheto, Mario Tenuta, lo visitamos en su casa en Ramos Mejía, y café de por medio estuvimos recorriendo durante dos horas el mundo de la historieta argentina.

 

¿Cómo fueron sus

inicios con el dibujo?

 

Me inicié en la adolescencia. A los 15 años fui poco tiempo a un profesor y a los 17 comencé a trabajar como ayudante de Eugenio Zoppi en Ramos Mejía y a los pocos meses a través suyo conocí a Alberto Breccia que vivía por acá cerca en Haedo y entonces trabajaba con los dos.

 

¿Cuál fue su primera historieta?

 

Fue en 1964 en Hora Cero, Héctor Oesterheld era su director; yo ya lo conocía porque en 1959 lo ví en la casa de Breccia, entonces le llevé un material, le gustó y lo publicó en Hora Cero, salió en dos números porque después la revista lamentablemente cerró.

 

¿Cómo era trabajar

con Oesterheld?

 

Era un tipo muy accesible; a pesar de la gran capacidad que tenía uno se sentía cómodo, como si hubiera trabajado desde siempre con él. Tenía una manera muy particular de hacer los guiones, con algunos detalles que había que conocer; por ejemplo dictaba por teléfono el guion, decía puntos suspensivos y  había que saber que eso era para pensar cómo seguir la acción. Era costumbre que el guionista marcara los planos para que el dibujante supiera, eso hacía Oesterheld por teléfono y había que seguirlo y comprender qué significaba.

Cuando vio mis dibujos me dijo que le gustaba y se puso a escribir un guion de quince cuadros, más o menos y me lo dio, ese fue mi primer trabajo en Hora Cero. Tenía una gran facilidad para trabajar, era tremenda la velocidad que tenía.

 

¿Cuándo fue la última

vez que lo vio?

 

Fue trabajando en la Editorial “Record” en el año ’76, estaba instalado ahí produciendo y fue una charla casual sobre el tema de buscarle una novia a Gor, un personaje, compañero de Nekrodamus.

 

¿Qué impresión le produjo

la desaparición?

 

En ese momento no sabíamos nada. En la editorial se pensaba que estaba viajando como solía ocurrir, él viajaba con frecuencia. Habían quedado algunos guiones y se siguió por un tiempo publicando, después nos enteramos de a poco, nos fuimos dando cuenta que estaba desaparecido.

 

¿Qué opina del mito del Eternauta?

 

Para mí, “El Eternauta” es una gran obra, rompió con muchos cánones. Siempre veíamos las historietas venidas de afuera; si usted lee “El Eternauta” ve la cancha de River, ve la General Paz, lugares comunes que todos reconocen, fue un gran impacto que la historia sucediera acá. Y después todo lo que ocurre alrededor de su desaparición, acrecienta el mito, no porque no tuviera que serlo, porque Héctor Oesterheld, por merecimiento propio tendría que haber tenido ese reconocimiento y más.

 

¿Cree que El Eternauta marca un viraje en la historieta, donde

comienzan a plantearse algunos problemas sociales, nacionales,

que tiene la Argentina?

 

Sí, en la segunda parte de “El Eternauta”, en los años ’70, era explícita su ideología política y las demostraba en los guiones. Solano tenía por eso algunos temores, no quería dibujar por las ideas que se planteaba (Solano tuvo que irse del país con su familia); pero no ocurría así en la primera parte de “El Eternauta” publicada en el ’57 donde no era tan explícita la ideología del guionista.

 

¿Cómo es que comenzó a trabajar con el terror?

¿Quién eligió a quién?

 

Simplemente soy un dibujante que trata de trabajar con climas y eso me fue llevando a la historieta de terror; antes me daban varios tipos de trabajo, policiales, bélicos (nunca hice de amor) pero no me encasillaron, y como me gustaba más que nada cargar los climas, cuando empecé a adaptar busqué autores reconocidos dentro del género de terror.

 

En los últimos años se ha volcado a la adaptación de la literatura

clásica. ¿Qué autor es su preferido o cuál le presenta mayor dificultad

al momento de la adaptación?

 

He adaptado mucho. Se dice que Lovercraft es difícil pero sin embargo a mí me tira muchas imágenes, Poe es mas literario pero a mi gusto no da el grafismo que representa Lovercraft cuando cuenta historias. He hecho cosas de Poe, en el 150 aniversario de su muerte,  hice un álbum y también algunas cosas sueltas, sus cuentos cortos como “El gato negro”, “El caso del Sr. Valdemar”, “El corazón delator”, pero definitivamente prefiero a Lovercraft, del cual tengo tres álbumes editados y un cuarto álbum, inédito. De ellos solo dos se han editado en el país, desearía que se editaran todos.

 

No es fácil crear el clima de la historia como lo hace usted,

nunca ha vivido en Europa y sin embargo puede mostrar

las ciudades europeas de un modo tan convincente…

 

Eso ya me lo había dicho Breccia. Surge de lo que uno va viendo o leyendo, de lo que le gusta. Uno se pone a pensar e imagina como puede ser la vida, el mobiliario, los edificios y va encontrando el clima de una ciudad en una época determinada. Se define cómo es un barrio o cómo es el interior de una casa. Se trata de que el personaje no se vea disfrazado, que sea verosímil, que el lector crea lo que está viendo. La historieta es un medio de comunicación, entonces tiene que ser creíble.

 

Eso me hace pensar que la historieta no es solo para

entretener …

 

Ese es un poco el problema que tiene la historieta, nació como género de evasión, recreativo, de distracción pero se está reconociendo últimamente su característica para la educación. En México compran libros de historietas de acá; Colihue los ofrece al exterior, también en Costa Rica se usan en las escuelas, pero acá eso todavía no se entiende, las maestras en las escuelas están utilizándolas por su cuenta. Miremos EEUU después de la Segunda Guerra, a través de la historieta introdujo en todo el mundo con sus personajes, ideas en forma intensiva de su ideología. Nosotros, cuando niños hemos consumido historietas con la ideología de EEUU y ha servido para la penetración ideológica y cultural en nuestro país.

Fue un medio de penetración. Por eso digo que la historieta es comunicación. Cuando se empezaron a contar historias entre 1910 y 1920 se vio la importancia que tenía el guión, no solo el dibujo, se vio que era un medio de comunicación importantísimo. Eso lo percibieron países como EEUU o Francia.

 

LA HISTORIETA EN ARGENTINA

 

“Argentina se fue armando como escuela

de la historieta reconocida en Europa”

 

Continúa la charla con Horacio Lalia, en esta parte hace foco sobre el desarrollo de la historieta en Argentina.

 

Me dice que la Argentina exporta historietas. ¿No hay mercado

nacional para los historietistas?

 

Claro, lo que pasó con Argentina fue que se iban, o trabajaban desde acá para Europa, hasta Breccia se fue en los años ’60. La Argentina se fue armando como una escuela de la historieta reconocida en Europa, hoy el historietista argentino es respetado y es así que se ha transformado en la cuarta escuela del mundo después de la norteamericana, la europea y la japonesa. Aquí, en los talleres, se va tratando de mantener esa línea que se ha convertido en escuela. Después, en los ’90 exportamos las editoriales y de ahí  en adelante se puso difícil, sobre todo para los jóvenes. Los viejos ya estábamos trabajando desde antes y pudimos reacomodarnos.

Nunca hubo una industria de la historieta en Argentina, si hubiera habido no habría desaparecido. En los ’50  tuvimos una oportunidad, se popularizó la historieta, pero de ahí a que se diera una industria, nada que ver. En la década del ’90 se empezó a ver que mucha gente estaba trabajando para afuera con las editoriales que se empezaron a caer aquí. Llega el Manga y los Superhéroes y en toda esa década no se conocían materiales argentinos. A partir del 2002 y 2003 se comienzan a reeditar materiales que hacíamos para afuera y ahora los estudiantes de mi taller están dándose cuenta que hay dibujantes argentinos en los materiales que llegan de afuera, que no todo es norteamericano o japonés.

 

¿Cómo resumiría la historia de la historieta Argentina, que

tiene cerca de 100 años?

 

Las grandes etapas serían del ’40 hasta el ’60 que fue la época de oro de la historieta. Después de 1960 la historieta bajaba y subía cada 5 años, era cíclico. Esto sucedió hasta el ’90. Después entra el Manga y hay un bajón. Otra etapa de oro fue en los años ’70. En la década del ’90 decae hasta el 2003 y ya no se levanta. Posterior a esa época se reeditan cosas en el exterior. Acá en el país, no se puede hacer, ya que no hay editores, si bien hay muchos talentos, hay un semillero, con chicos que están trabajando hace ya cerca de 10 años.  En el exterior tampoco es fácil insertarse, son pocos los guionistas que aciertan con el gusto norteamericano o europeo, la historieta tiene que ver con el gusto del editor, de la idiosincrasia de cada país. Eso no sucede con  el dibujo que es más internacional.

 

Si tiene que nombrar a algunos que han construido el alma de la

historieta Argentina, ¿quiénes  serían?

 

Es difícil. Como dibujantes, José Luis  Salinas, Alberto Breccia. Como guionistas, Oesterheld, Ray Collins, Leonardo Wadel.

 

Hace 20 o 25 años la historieta se empezó a tomar en serio por la

semiología, es el caso de Oscar Steimberg, en la UBA. ¿Por qué

esa tardanza?

 

No lo sé. Yo creo que todavía dentro de la semiología, no se le da la importancia que tiene. Se la toma como “la chica pobre” que no está dentro de lo artístico, de lo creativo, como sí lo hacen en Estados Unidos o en  Europa. Los estudios en este terreno, desde la semiología son aislados, como ya dije, es lo que hace Sasturain en la televisión.

 

¿Qué caracteriza la escuela

Argentina de la historieta?

 

Se nos reconoce el grafismo, cómo se manejan los negros, la intensidad, cómo se cuenta la historia, todo eso constituye nuestra escuela. La escuela argentina es un orgullo en Latinoamérica. Nos invitan a otros países para dar charlas, talleres, lo que demuestra el reconocimiento que tenemos.

 

*Conductor Cultura

desde el pie AM 1250

 

One Response to “La historieta al mango”

  1. Felicidades a Horacio, muy buena entrevista…

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