ENTREVISTA A EDUARDO DALTER

«El oro en su estado original, con su brillo verdadero, está en los suburbios, y no entre las vidrieras más iluminadas»

marzo 27, 2013

Investigar acerca de la historia de la literatura que se escribe en los márgenes del Conurbano es una actitud ideológica que ubica al poeta Eduardo Dalter como un hombre comprometido con la conciencia y la emotividad que se gesta en los márgenes, hace circular el poder del lenguaje como elemento creador.

Por Anahí Cao

acao@periodicosic.com.ar

 

La poesía es lenguaje vivo, desalienante frente a la lógica del consumo en esta «sociedad del espectáculo» en que vivimos. Eduardo Dalter nació en Villa Luzuriaga en 1947 es poeta e investigador y participa activamente en la vida cultural del  distrito matancero.

 

¿Cuándo comenzaste a escribir

y cuáles fueron tus motivaciones?

 

A los 18 años empecé a ir a Bellas Artes, ahí descubrí o me acompañaron a descubrir, importantes poetas, como Antonín Artaud y Paul Eluard, además de Apollinaire. Yo buscaba expresarme, y con la pintura podía hacerlo, o al menos intentarlo. Después de mi experiencia en la escuela primaria y en la secundaria detesté la poesía, o lo que me decían que era la poesía. Me es difícil olvidar cómo nos obligaban a aprender largos y tediosos poemas de memoria, una especie de tortura esa experiencia. Interminables tardes tratando de memorizar poemas, encerrado en una habitación. Yo tenía un espíritu libre, muchos deseos de conocimiento y de vida. Por eso quizás me atraían tanto Monet y Van Gogh. Abrigaba muchos sueños, como todo joven de ese tiempo. Por esos años, comencé a preocuparme por cuestiones de la vida, por el hombre; ya advertía al observar el mundo que ninguna cuenta me cerraba. Comencé a leer a Engels y a Sartre, quienes me iban diciendo cosas que yo no escuchaba en mis ámbitos cercanos, despertándome mil preguntas. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba escribiendo mis primeros malos poemas, que eran muy amorosos y muy malos de verdad.

 

¿Qué te impulsó y qué te impulsa a escribir libros que investigan acerca de la historia de la historia de Villa Luzuriaga, o la historia del Harlem en EEUU o la historia de la poesía del Oeste?

 

En primer lugar, creo que el placer. Yo me dejo convencer por el principio de placer. Placer y amor, ¿no?; y algo de admiración hacia lo que uno está tratando. En el caso de Villa Luzuriaga, ahí yo viví una parte de mi niñez, toda mi adolescencia y años de mi juventud. Ahí aprendí a soñar, a amar, a hallar soledades, respuestas, y a escribir. Desde ahí fui aprendiendo a ver el mundo. En lo que hace al Harlem, muchas cosas de su gente y de su historia me resultaron deslumbrantes. Desde el jazz a la poesía y la pintura, pero por todo la creación, la insistencia en la creación en condiciones poco o nada alentadoras. En cuanto a la poesía del Oeste, hay pasajes que me atraen y me detienen; esa sencillez enraizada a la vivencia, a la experiencia, que hace que la palabra, el verso, estén vivos y respiren. Es un trabajo hace poco comenzado, con el que quiero señalar: ¡Ojo, que el oro en su estado original, con su brillo verdadero, está en los suburbios, en las afueras, y no entre las vidrieras más iluminadas! Este es un concepto nada nuevo, que Discepolo y Manzi tenían muy en claro.

 

¿Qué valor encontrás en la poesíadel Oeste para historiarla? ¿Qué autor/a considerás como punto de partida en la historia de esta poesía?

 

Estoy en los primeros tramos del trabajo, tal como hice cuando preparé la antología del periódico Alberdi, una publicación tamaño tabloide que estuvo apareciendo durante 53 años hasta que fue clausurada por la dictadura en 1976.  Ese semanario tenía una página de poesía. Ahí colaboraron en el curso del tiempo Raúl González Tuñón, Elías Castelnuovo, Ariel Canzani, Julio Huasi y Roberto Santoro, entre más de un centenar y medio de voces. Fue necesario imprimir cientos de fotocopias, y una vez ahí, con todo sobre la mesa comencé a releer y a tomar nota. Tanto en la antología de Alberdi como en este proyecto acerca de la poesía del Oeste, yo conté y cuento con un mapa de situación previo que se fue armando en el tiempo. Mapa, que fui comprobando en las constantes de una poesía arraigada en la vivencia, y alejada totalmente de cualquier especulación estilística o técnica, lo cual no es poco. Este mapa, cumple la función de primer boceto de un plano; y es fundamental porque en alguna medida estás empezando a delinear cuestiones decisivas. De cualquier forma, ya cuento con bases firmes para ir avanzando, con publicaciones y poetas que fueron abriendo el panorama, a partir del trabajo que llevaron adelante los poetas Alberto Luis Ponzo, en Castelar, desde 1962, y Hugo Salerno y Omar Cao, desde La Matanza, en 1975, con sus publicaciones. A lo que hay que sumar, también desde aquellos años duros, las presencias de los poetas Nicolás Grandi, de Paso del Rey, y Lucina Alvarez, docente de Ramos Mejía, ambos desaparecidos desde los primeros tramos de la dictadura.

Oeste, yo conté y cuento con un mapa de situación previo que se fue armando en el tiempo. Mapa, que fui comprobando en las constantes de una poesía arraigada en la vivencia, y alejada totalmente de cualquier especulación estilística o técnica, lo cual no es poco. Este mapa, cumple la función de primer boceto de un plano; y es fundamental porque en alguna medida estás empezando a delinear cuestiones decisivas. De cualquier forma, ya cuento con bases firmes para ir avanzando, con publicaciones y poetas que fueron abriendo el panorama, a partir del trabajo que llevaron adelante los poetas Alberto Luis Ponzo, en Castelar, desde 1962, y Hugo Salerno y Omar Cao, desde La Matanza, en 1975, con sus publicaciones. A lo que hay que sumar, también desde aquellos años duros, las presencias de los poetas Nicolás Grandi, de Paso del Rey, y Lucina Alvarez, docente de Ramos Mejía, ambos desaparecidos desde los primeros tramos de la dictadura.

 

¿Qué pensás del movimiento poético si es que detectás alguno que se está dando en el partido de La Matanza en estos últimos años?

 

Sí, puede hablarse de una producción poética en La Matanza, ya se cuenta con no menos de seis o siete voces que están entre los niveles medios de la producción poética de la Provincia. Retornando a los ejes de la pregunta, advierto en el conjunto de tonos de la producción poética local una familiaridad con la producción poética en su conjunto del Oeste del conurbano; advierto que son producciones de “un mismo país”, por decirlo de alguna forma. Con un agregado diferenciador: la afirmación silvestre y dura, por lo menos en una franja de la producción de La Matanza, de una naturalidad vivencial y expresiva a rajatabla. Son elementos, por otra parte, que encuentro positivos, mucho más en comparación con esas expresiones artificiosas, producto del abuso de la técnica, que se alentaron y propagaron desde la Capital durante algunos años no tan lejanos. Producción poética local una familiaridad con la producción poética en su conjunto del Oeste del Conurbano; advierto que son producciones de “un mismo país”, por decirlo de alguna forma. Con un agregado diferenciador: la afirmación silvestre y dura, por lo menos en una franja de la producción de La Matanza, de una naturalidad vivencial y expresiva a rajatabla. Son elementos, por otra parte, que encuentro positivos, mucho más en comparación con esas expresiones artificiosas, producto del abuso de la técnica, que se alentaron y propagaron desde la Capital durante algunos años no tan lejanos.

Hoy, existe un abanico casi constante de actividades y un accionar, que  hasta hace unos pocos años no existía, no en esta medida. La prueba está en que los escritores y artistas de La Matanza desarrollaban la mayor parte de sus actividades en la Capital o por fuera del Partido. Pocos se reunían, y en escasas oportunidades, en centros culturales o en cafés de La Matanza, para hablar de poesía, de cultura o de arte. Ello independientemente de que la Municipalidad en sus distintas administraciones poca atención les prestó a estas cuestiones.

 

¿Cuál es el criterio que vos utilizás para identificarlo? ¿Es sólo territorial o hay alguna característica estética o temática que hayas detectado?

 

El Oeste del Conurbano, culturalmente hablando, es otra provincia (de hecho lo es) en relación a la ciudad de Buenos Aires y  tiene su historia, ya desde los años de Juan de Garay y del rudo Juan Ruiz de Ocaña. Hay cuestiones muy típicas, de particular vivencialidad, que se manifiestan también en otro aire poético. Existe una naturalidad notoria en las expresiones, ese brillo a flor de piel. Leyendo el conjunto, en uno y otro caso, resulta por demás notorio que se trata de vivencias y de historias diferenciadas. La poesía del Conurbano fue cobrando una identidad propia, con signos de vida propios, que hacen al mosaico, rico en su diversidad, de la poesía. Es una provincia, es el tramo de una provincia, con su paisaje de expresiones humanas, que se está manifestando, y que habrá que ir descubriendo.

 

 

Tags:

Deja una respuesta

You must be logged in to post a comment.