La huelga de recolectores de basura madrileños cumplió diez días

noviembre 14, 2013


El paro por tiempo indefinido de los recolectores de basura de Madrid contra despidos y rebajas salariales cumplió su décima jornada con las calles y plazas cada vez más sucias, pese a amenazas del municipio de recurrir a una empresa pública para cumplir la tarea.

Las montañas de desperdicios siguieron acumulándose hoy en numerosas arterias de la capital española, sobre todo en zonas emblemáticas y muy concurridas por los turistas como la Puerta del Sol y la Puerta de Alcalá y la Gran Vía, en pleno corazón de la ciudad, informó la agencia de noticias Europa Press.

Desde el lunes 5 de noviembre, los más de 6.000 empleados de jardinería y limpieza vial de la capital protestan por la supresión de 1.135 puestos, además de los 350 ya echados en agosto, que plantearon las empresas concesionarias del servicio.

El plan de ajuste, consecuencia de los duros recortes puestos en marcha por el gobierno de Mariano Rajoy, incluye también una reducción de sueldos de hasta el 40%, según denunciaron las organizaciones sindicales.

Desde el 5 de noviembre, los más de 6.000 empleados de jardinería y limpieza vial protestan por la supresión de 1.135 puestos, además de los 350 echados en agosto, que plantearon las empresas concesionarias del servicio.

Hasta el momento no se vislumbra una salida al conflicto, agravado después de que los sindicatos rechazaron una propuesta de los empresarios de reducir a 945 los despidos a cambio de cargar la diferencia en las remuneraciones a los empleados.

Muchos responsabilizan a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, esposa del ex presidente del Gobierno José María Aznar, que llegó al cargo sin ser votada para reemplazar al entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, cuando fue nombrado por Rajoy ministro de Justicia.

Botella denunció ayer «una huelga salvaje» y atribuyó la responsabilidad a las empresas subcontratadas, a las que acusó de incumplir con los servicios mínimos pese a que el municipio puso escolta policial contra los piquetes.

El portavoz socialista en el Ayuntamiento metropolitano, Jaime Lissavetzky, exigió la renuncia de la alcaldesa por convertir Madrid en la capital de la basura como consecuencia de su incapacidad para manejar la medida de fuerza.

La alcaldesa dio ayer un ultimátum de 48 horas a las partes enfrentadas para llegar a un acuerdo y acabar con la huelga.

De lo contrario advirtió, el Ayuntamiento se hará cargo del servicio de recolección de residuos en las calles y el mantenimiento de jardines la empresa pública Tragsa, lo que perjudicará a las empresas concesionarias.

Sobre ese anuncio, Lissavetzky señaló que optar por una compañía pública para solucionar temporalmente este conflicto es una manera de reconocer que la empresa privada no funciona.

Fuente: Télam.-

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