LA PRÓXIMA MARCHA SE REALIZARÁ EL 2 DE NOVIEMBRE EN SAN JUSTO

Se realizó masiva marcha para pedir justicia por la activista Diana Sacayán

octubre 29, 2015

diana sacayanLa activista trans Diana Sacayán fue asesinada a puñaladas en su departamento de Flores. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pidió la colaboración de las fuerzas federales de seguridad y de la Policía Metropolitana para llegar al esclarecimiento del «terrible crimen». El pasado 17 de octubre se realizó una movilización para pedir que se investigue el caso y se condene a la persona que le quitó la vida. El próximo 2 de noviembre se organiza una nueva manifestación en San Justo.

Por Ángela Tobar
atobar@periodicosic.com.ar

Militante, combativa, activista trans, referente, líder del Movimiento Anti-discriminatorio de Liberación (MAL), secretaria de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA), ferviente luchadora por el respeto de los Derechos Humanos, por la justicia social, la igualdad. De carácter firme y voz apacible, acompañó con cuerpo y alma infinidad de causas que buscaban justicia.

Lamentablemente, Diana entró en las dolorosas estadísticas que indican que las personas trans mueren antes de los 40 años, por desidia de un sistema social, judicial y cultural que excluye al sector. En cada marcha y en cada una de las tantas conferencias internacionales en las que Diana era invitada, denunciaba incansablemente las dolorosas estadísticas -de las que no pudo escapar- y que revelan el desamparo que sufre la población travesti: “Tiene un promedio de vida de 32 años” y “el 95 por ciento vive en prostitución, el 64 por ciento no terminó sus estudios primarios, el 84 por ciento no llegó a la secundaria y sólo el tres por ciento tiene estudios terciarios realizados”.

El último 17 de octubre cientos de personas se movilizaron desde Plaza Flores hasta la puerta del edificio en el que Diana fue asesinada. Guiados por el cántico de “Señor, señora no sea indiferente se mata a los travestis delante de la gente” o “Se va a acabar, se va a acabar esa locura de matar”, son gritos que reclaman justicia para ella y para que se detengan los “travesticidios”. Mientras que la CTA local, familiares, amigos, agrupaciones de diversidad sexual y organizaciones de Derechos Humanos anunciaron que preparan la próxima marcha, para el 2 de noviembre a las 11hs en Arieta e Indart, localidad de San Justo.

Semblanza de una luchadora

La provincia de Tucumán la vio nacer y La Matanza la vio crecer. Vivió hasta hace pocos meses en la localidad de Gregorio de Laferrere, donde de adolescente, al asumir su identidad sexual, conoció la exclusión, el desprecio, la discriminación de una sociedad que no estaba preparada para “lo diferente”.

Diana encontró durante su juventud la única salida laboral que tenían las personas “de su condición” que se reducía a la prostitución, durante años sufrió el acoso y humillación policial, social, cultural. Con un Estado ausente que no contaba con políticas públicas de acompañamiento, contención. Derechos Humanos vulnerados hasta el hartazgo.

Lejos de acumular rencor y dejar que la mirada del otro la rotulara, Diana Sacayán decidió luchar para modificar el sistema opresivo y ofensivo para el sector de las personas travestis y transexuales. Emprendió una lucha que tenía como eje la información y con-cientización social para poder restituir derechos.

En La Matanza se comprometió para lograr que el Concejo Deliberante apruebe en 2008 la Ordenanza que marcó el logro del sector trans de ser llamados por su nombre autopercibido en los hospitales públicos. Encabezó la creación del Frente para Personas Discriminadas en La Matanza, y el Servicio de Salud Amigable para la Diversidad Sexual que funciona en distintos dispositivos de salud local y se replicó en varios distritos. Este año impulsó la inauguración del consultorio de salud integral e inclusiva de diversidad sexual, el mismo funciona en el Policlínico de San Justo.

En el 2012 fue la primera candidata travesti que se postuló para ocupar el cargo de defensora del Pueblo de La Matanza y ese mismo año se convirtió en la primera persona travesti en recibir su nuevo Documento Nacional de Identidad, fue la misma presidenta Cristina Fernández quien le entregó en mano el documento en el que se plasmaba su identidad.

En ese momento, Diana celebraba al ser consultada por este medio: “Tengo una sensación bastante extraña, porque el mismo Estado que nos perseguía, nos negaba el acceso a todos los derechos elementales y básicos es hoy el que promueve estas políticas públicas tal como sucedió con la Identidad de género. Después de haber pasado tanto tiempo en un calabozo, por ser quien era, y hoy poder recibir el DNI en manos de la Presidenta me provoca una enorme emoción, me siento muy nerviosa y privilegiada por-que hubo muchas compañeras que perdieron la vida en el camino para lograr que hoy estemos acá, disfrutando de este momento”.

Sin duda, todo aquel que tuvo el privilegio de conocer a Diana sabía que su principal ocupación radicaba en lograr que el sector al que pertenecía tenga las mismas oportunidades de trabajo que la mayoría, por eso impulsó la Ley de Cupo Trans, la que fue aprobada por el Senado hace un mes. “Lo que a cualquier persona le es común: tener trabajo o contar con una tarjeta de crédito, no lo es para nosotras”, repetía Diana y por eso celebraba la aprobación de la nueva Ley que vislumbra un futuro con más inclusión.

“No estamos haciendo ninguna cosa fuera de lo normal, qué les asusta; la palabra travesti en un país que ha avanzado tanto en materia de De-rechos Humanos. No se puede pensar una gestión publica sin al inclusión de distintas poblaciones”, marcaba.
La reflexión que en el pasado realizó a esta cronista, puede ser una síntesis de su lucha: “Mientras mis compañeras que viven de la prostitución no tenga otra oportunidad para elegir, no vamos a parar. Es por quiénes vamos a seguir trabajando porque hay que entender que somos personas y como tal somos sujetos de derecho”.

Las marcas que deja la incomprensión

Diana Sacayán logró cambiar de manera positiva la realidad de muchas personas, reconvertir los actos negativos que padeció en proyectos que terminaron impulsando políticas públicas que mejoren la calidad de vida de las personas travestis.

Entre lucha y lucha, Diana siguió padeciendo agravios y abusos, pero ya no estaba sola, cada ataque despertaba el repudió de la comunidad, en 2013 fue golpeada en Gregorio de Laferrere por el sólo motivo de ser travesti, como resultado de esa violencia debió ser operada en dos ocasiones y en ese acto sufrió la doble victimización al ser ignorada por la fuerza policial que no le tomó la denuncia y su cuerpo nuevamente cargó con las marcas que deja la discriminación.

En agosto de este año, cuando se dirigía a la Ciudad de La Plata por el tratamiento de La Ley de Cupo Laboral Trans, también fue agredida, de manera verbal y física, intervino la Policía Metropolitana, y nuevamente una parte del sistema atropelló sus derechos, con una detención infundada.

El 13 de octubre la noticia fue que la encontraron asesinada, nuevamente violentada, su cuerpo cargará con la última marca que la intolerancia pueda dejarle, pero su recuerdo seguirá siendo el motor de lucha. El cambio, el trabajo por la inclusión sigue en pie, miles de militantes toman sus banderas para exigir justicia por Diana Sacayán.

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