AÚN NO CERRARON EL ACUERDO SALARIAL

“El salario básico de un metalúrgico está por debajo de la línea de pobreza”

mayo 30, 2017

Así lo manifestó Hugo Melo, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica local. El gremio pide un 30% de incremento salarial, mientras que el sector empresarial ofrece un 22.

“Hay un techo impuesto por el Gobierno Nacional”, aseguro el sindicalista. Además denuncian que la apertura de importaciones está afectando al sector, que a nivel nacional perdió 30 mil puestos de trabajo en los últimos 15 meses. Al cierre de esta edición terminaban nuevas negociaciones y se definía un plan de lucha.

Las negociaciones salariales en el sector metalúrgico aún no llegaron a buen puerto y mientras los dirigentes piden un 30 por ciento, las cámaras empresariales ofrecen apenas un 22 en tres cuotas. “Si no hay otro tipo de negociación, el conflicto es inevitable”, advirtió Hugo Melo, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, seccional La Matanza.

Es que para el sindicalista recién con un incremento salarial del 30 por ciento, un trabajador estaría alcanzando el salario necesario para no estar bajo la línea de pobreza. En la actualidad, el sueldo básico de un trabajador metalúrgico es de $10.800 que con los descuentos correspondientes se reducen a $8.500. “El mismo Gobierno Nacional dice que para no ser pobre, una familia tipo necesita más de $14.000”, señaló Melo.

Para el gremialista, ningún trabajador debería percibir un sueldo menor a los $15.000,  pero “lamentablemente que a estas alturas estemos hablando de  hacer un esfuerzo para mantener a los trabajadores por encima de la línea de pobreza”.

La paritaria en el sector, está muy trabada y es más conflictiva aún en las grandes empresas, donde la oferta se mantuvo en el 17 por ciento, durante varias semanas. La última oferta realizada por las cámaras empresariales llegó a un incremento salarial del 22 por ciento en tres cuotas, que los trabajadores terminarían de percibir en el mes de septiembre. La oferta fue rechazada y  las negociaciones salariales no pudieron cerrarse. Si bien en el sector el conflicto está latente, el gremio acató la Conciliación Obligatoria que dictó el Ministerio de Trabajo y que tenía vigencia al cierre de esta edición, por lo que las medidas de fuerza se llevarán a cabo una vez finalizada la medida.

“La situación es muy compleja, muchas empresas manifiestan que no pueden ofrecer más por la caída de la actividad, pero otras, se rigen por el techo impuesto por el Gobierno Nacional. Nos consta que más de un 22 por ciento no se puede pedir”, aseguró Melo.

En ese sentido, el sindicalista ejemplificó: “Techint ofrece un 17 por ciento y abre una planta en Estados Unidos. Entonces no se entiende.  Ahí estamos fallando y hay una discusión de dirigentes que se debe darse para tener las herramientas, ante una política que simplemente viene a destruir los puestos de trabajo”.

Con una fuerte autocrítica a la dirigencia gremial, Melo remarcó: “La CGT no debería permitir que haya techo en la discusión paritaria, teniendo en cuenta que 15 meses atrás  hubo una devaluación del 50 por ciento y una inflación del 40”.

 

Más importaciones menos

puestos de trabajo

 

En La Matanza, hay muchas fábricas con suspensiones debido a la baja en la producción, consecuencia directa de la apertura de importaciones. El secretario general de la UOM local tomó como ejemplo una fábrica de picaportes, que tiene 180 empleados y se está viendo afectada por el ingreso de picaportes del exterior. En las fabricas locales, la caída de la actividad que llega a estar al 50 por ciento.

“Todos los sectores están atravesando un momento muy complicado. El ingreso de importaciones ha generado la pérdida de miles de puestos de trabajo. La pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores ha sido dramática. La plata no alcanza y la caída del consumo lo demuestra”, manifestó Melo.

El gremialista recordó el boom de los comercios “Todo por 2 pesos” que fueron furor en los 90′, gracias a la apertura descontrolada de las importaciones. “Esas políticas destruyeron el trabajo y el poder adquisitivo de la gente, entonces, llego un momento en el que ni siquiera había 2 pesos, y todas esas casas fueron cerrando. Ahora está pasando lo mismo. No se puede seguir esperando, ya sabemos lo que va a pasar: lo que pasó en los 90: cierre de fábricas, pérdidas de puestos de trabajo y salarios miserables”.

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