BUSCAN PREVENIR LA VIOLENCIA EN TODO SU TIPO

Radio abierta contra la violencia de género y olla popular en Ramos Mejía

octubre 13, 2017

 

Agustina Vitro, es miembro activa de la organización social Calles en Lucha que desde hace cuatro años se encuentran religiosamente en la intersección de Avenida de Mayo y Rivadavia, estación Ramos Mejía, con el fin de crear lazos que buscan visibilizar la problemáticas sociales y concientizar sobre ellas. Un grupo de jóvenes que trabajan en red y buscan distintas maneras creativas para llegar a la población.

Con frio, lluvia o calor la organización social Calles en Lucha, se reúne los martes y viernes en Ramos Mejía para ofrecer un plato de comida caliente a todo aquel que se acerque a solicitarlo, sin preguntas ni interrogatorios, solo con la convicción de mostrar una mano amiga que se extiende para ayudar a que las crisis pasen con más rapidez.  “nosotros somos una organización social que se llama calles en lucha, a través de la olla popular nos acercamos a la gente” y aclara que el alimento caliente “es la excusa para involucrarse con la gente y poder ir más allá, hablar sobre lo que es la violencia de género, sobre la violencia institucional las adicciones”.

El pasado viernes 6 de octubre realizaron una radio abierta con voces de experimentadas en las distintas problemáticas, “estamos haciendo una radio abierta que busca  comunicar a la gente”, en la jornada apuntaron a dar estadísticas, compartir experiencias, informar sobre los lugares a los que pueden acercarse a pedir, ayuda, asesoramiento y el tema de la desaparición forzada de Santiago Maldonado se sumó desde hace un tiempo a esa agenda social. Estuvieron presentes en la radio abierta, Enraizadas En Lucha, Agrupación feminista Somos Fuerte,  Carolina Abregu de Furia Feminista,  Maiten Manjarin,  La Negra Sposato, Calles en Lucha  y la organización CORREPI.

“En el triángulo de Avenida de Mayo y Rivadavia estamos hace 4 años, antes teníamos otro nombre que era calle solidaria y este año conformamos otra organización y la llamamos calles en lucha porque buscamos concientizar más sobre la problemática social que vivimos que nos toca a todos”, aclaró la joven.  “Nosotros estamos los días martes y viernes y los jueves están los compañeros de Manos a la Olla, todos cocinamos los alimentos que nos llegan, nosotros nos manejamos con donaciones de gente comprometida y de organizaciones sociales, y lo llevamos a los cocineros solidarios y ellos no acercan el alimento cocinado al triangulo para poder comenzar a hacer un contacto con la gente”, describió Agustina.

En referencia a la situación social actual, detalló que desde el trabajo en las calles, “podemos ver que a la gente le cuesta todo más, comprar alimentos, pagar el gas, la luz, viajar” y aclaró que para pedir un plato de comida caliente, “se acerca la gente que está  en situación de calle y gente que tiene casa también se acerca a pedir un plato de comida, para llevar a su casa y darle algo a su familia, y eso es porque todo cuesta más”.

Concientización es la palabra que más repite la joven, “intentamos concientizar, meternos en las problemáticas” y lo ejemplifico al marcar que el tema de la violencia de género preocupa porque hay mucha en las relaciones de chicas muy chicas, con 14 años ya viven violencia. y detalló “ellas no vienen de la nada, nosotros tenemos que crear un trabajo de vinculo y generar confianza y desde ahí intentamos ayudarlas, estamos en red con otras organizaciones que están especializadas en el tema. Los jóvenes trabajan como pueden, apuntando sus fuerzas en  romper un paradigma cultural, “intentamos dar cuenta que el amor no es violencia, es un trabajo que lleva mucho esfuerzo porque muchas chicas crecieron en ámbitos de violencia y creen que lo normal es eso pero no es así y es para lo que trabajamos”.

Consultado sobre si tienen un lugar físico en el cual trabajan, aseguró “nos ofrecieron un lugar físico pero nosotros queremos la realidad, queremos la calle que es dónde pasa todo” y remarcó que “además la calle es un lugar de paso y la gente nos ve, se acerca,  estamos cerca. Ir a un lugar físico sería ponerle otra barrera más a la gente que necesita ayuda y acompañamiento y no queremos hacer eso”. La joven de 22 años relató que comenzó a colaborar en la organización desde los 18 años porque “desde chica me movilizó mucho el entender que la vida es una rueda y es importante salir de la cajita de cristal en la cual te crían y chocar con lo que en realidad hay en las calles, y visibilizar que existen mucha gente que necesitan una mano y me gustaría que si a mí me pasará algo similar exista gente que se preocupa y que está para dar una mano. Lo que te llevas de acá, es mucho más grande que lo que dejás”.  sintetizó la joven.

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