CASOS MARIANO LEÓN / FRANCO TORRES

Piden que no se les baje las penas a los condenados por ambos crímenes

mayo 17, 2018


Fueron sentenciados a 25 años de reclusión, pero la defensa de los delincuentes apeló el fallo unánime y solicitó que se reduzca la pena a 13 años. “Es una falta de respeto”, dijo Edith, mamá del joven de 21 años que fue asesinado el 17 de julio de 2014 durante un intento de robo. En tanto, un tercer implicado que permanecía prófugo, fue capturado tras participar en el intento de toma de la comisaría de San Justo.

Mariano, a quien el 17 de julio de 2014, en un intento de robo, Leonardo Deibe, Franco Sosa y Tomy Sosa le quitaron la vida. Yo soy madre soltera y me quedé sola. Desde ese momento luché para pedir justicia por mi hijo. Pero el 13 de abril recibí la noticia de que apelaron, pidiendo reducción de pena”, relató la mujer en un video que difundió en las redes sociales.

Fue el 6 de septiembre de 2017 que el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de San Justo condenó a dos de los imputados en el asesinato de Mariano León y por el crimen de Franco Torres, un nene de 13 años que fue asesinado de un disparo mientras circulaba en un auto con su papá. “Que no se modifique la condena, que quede firme, como debe ser. Mariano hubiese sido un buen contador público, tenía muchos sueños y proyectos que quedaron truncos y mi corazón totalmente destruido”, continuó Edith.

La mujer manifestó “entender” que la defensa apele el fallo, debido a que es una medida esperable en este tipo de casos, “pero que pidan una reducción de pena, a 13 años, me parece una falta de respeto”, dijo. Aquella trágica noche del 17 de julio de 2014, Mariano preparaba un examen en su habitación, en su casa de Ciudad Evita, cuando un ladrón se metió por la ventana. Junto a su madre lo enfrentaron, pero en el medio del forcejeo el joven de 21 años recibió un tiro en un hombro. La víctima estuvo internada tres días en el Hospital Balestrini de La Matanza hasta que finalmente murió. Los delincuentes huyeron del lugar y se mantuvieron prófugos.

El 24 de septiembre de 2014, apenas dos meses después del asesinato de Mariano León, la misma banda cometió un robo en una aseguradora de la localidad de Rafael Castillo, en su huida, confundieron el vehículo en el que circulaba Franco, junto a su papá, con el auto del dueño del local que habían asaltado. Los delincuentes atacaron a balazos el vehículo y el menor recibió un disparo que lo mató en el acto. El hecho ocurrió en la intersección de las calles Comandante Granville y Albarracín, en el barrio Los Pinos, de Rafael Castillo. En ese momento, Franco se dirigía al club 12 de Octubre, de Isidro Casanova, en el que jugaba al fútbol. Los implicado en el crimen del joven de 21 años, eran vecinos de la familia León.

En el caso de Leonardo Deibe, vivía a dos cuadras del domicilio de la Edith León, estuvo prófugo y llegó a tener un pedido de captura internacional en el que la Interpol lo había calificado con la tarjeta roja (que indica la mayor peligrosidad). El delincuente fue capturado en la provincia de San Juan 15 meses después del hecho, gracias en parte, a los datos aportados por Edith, quien fue el principal motor de la investigación. Haciéndose pasar por una mujer que estaba perdida o que buscaba a un familiar, se metió en los asentamientos en los que rondaban los delincuentes. Con la información que obtuvo, logró la detención, en primera instancia de Deibe y luego de Tomas Sosa, quien en el momento del crimen era menor de edad y que logró escapar del centro correccional en el que permanecía.

El delincuente fue directo a amenazar de muerte a Edith León en su lugar de trabajo. “Nadie me había avisado que había escapado”, dijo la mujer entonces. El acusado fue recapturado, pero en junio de 2016 le otorgaron la prisión domiciliaria y volvió a escapar. Con total impunidad y en condición de prófugo, Sosa continuó merodeando por el barrio Villegas y amedrentando a León, quien por este motivo perdió su empleo. Si bien la mujer intenta desde entonces vender su departamento y mudarse, aún no pudo lograrlo. En la actualidad, su única fuente de ingresos es producto del dictado de clases particulares, ya que no puede acceder a un empleo estable por la cantidad de tiempo que le lleva estar pendiente de la causa de su hijo.

Sobre lo difícil del proceso que arrancó una vez que su hijo fue asesinado, Edith remarcó: “si no estás atrás la causa queda ahí, el expediente queda en un cajón lleno de polvo, porque nadie va o nadie pregunta. En mi caso fue todo lo contrario. Mariano era mi único hijo. Que me lo hayan arrebatado así…el mundo se me vino abajo y era yo contra todo el mundo, por eso hice marchas, fui a todos los medios, siempre buscando Justicia”.

“Van a venir a matarme”

“Lo mínimo que pido es que la condena quede firme. Si salen me van a venir a matar, no solo a mí, sino a mi familia”. Edith León tuvo custodia por un lapso de tiempo, pero luego fue removida en menos de un mes “por falta de presupuesto”. En la actualidad, la mamá de Mariano pide a las fuerzas de seguridad que le otorguen un botón antipánico.Tomy Sosa, quien en el momento del asesinato de Mariano era menor de edad, tenía pedido de captura. Sin embargo se movía sin ningún tipo de reparo en el mismo barrio, en boliches y hasta en la pileta de un club de Isidro Casanova. “Andaba con total impunidad”, dijo León.

El delincuente cayó tras participar en la toma de la comisaría de San Justo que se produjo el 30 de abril a las 5 de la madruga y que tenía como objetivo “liberar” a uno de los detenidos. En ese episodio resultó gravemente herida la oficial Rocio Villareal. “Tengo ganas de fiambrear (matar) sobre la marcha”, se escucha decir a Sosa, hoy de 19 años, en uno de los audios que lo involucran en el hecho, durante el cual 4 delincuentes vestidos con falsos uniformes policiales y chalecos de bala, ingresaron a la Comisaria 1ra de San Justo, ubicada en la calle Villegas 2459. “Tuvo que pasar otra desgracia para que agarren a este asesino”, lamentó la mamá de Mariano León. Luego de 3 años y medio de lucha, la mujer manifestó que sigue “mendigando” Justicia. Luego de lograr la captura y condena de dos de los participes de la muerte de su hijo, la mujer afirmó: “ahora tengo que seguir para que no bajen la pena y para que Tomás Sosa quede detenido”.

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