LA LUCHA CONTRA PAREX KLAUKOL

“Hace 10 años mendigamos que dejen de matarnos y envenenarnos”

septiembre 20, 2018


Habitantes del barrio Las Mercedes, ubicado en la localidad de Virrey del Pino, realizaron un bloqueo en la planta que la empresa Parex Klaukol, posee en el lugar. La medida fue llevada a cabo el 10 de septiembre y, si bien terminó en un desalojo, la acción tuvo como objetivo reactivar el reclamo por el traslado de la fábrica de adhesivos y pastinas.

“El barrio es sometido a un genocidio, sostenido por la complicidad política, económica y judicial”, dijo Susana Aranda, referente de la lucha vecinal contra la contaminación que la empresa provoca en el barrio ubicado a la altura del kilómetro 44,500 de la ruta 3. “Esto es cuestión de vida o muerte. Es la tolva o nosotros”, añadió Aranda, en referencia al dispositivo, similar a un embudo, de gran tamaño destinado al depósito y canalización de materiales granulares o pulverizados, entre otros. Fue la explosión de la tolva en 2009, el hecho que alertó a los vecinos del barrio sobre el “asesino silencioso” que tenían a pocos metros. “Ellos mismos se pusieron en evidencia de que podían matarnos”.A partir de ese momento, los habitantes de Las Mercedes comenzaron a interiorizarse sobre los efectos nocivos que la actividad industrial de Parex Klaukol provocaba. “Creíamos que sólo era polvo en el aire, que era lo que veíamos, luego supimos que había metales pesados en lo que respiramos”, recordó Aranda. Así se inició el reclamo por el traslado de la planta. “Hace 10 años que pedimos que nos escuchen, que mendigamos que dejen de matarnos y envenenarnos. Pero es más fuerte el poder económico de Klaukol”, lamentó la vecina.

Si bien las denuncias contra la fábrica de morteros industriales vienen recorriendo un largo proceso judicial, los habitantes de la zona no han tenido una respuesta. Son más de 100 los casos de muertes directamente relacionadas con la contaminación las que se registran en el barrio, compuesto por sólo nueve manzanas. Aranda cuestionó severamente al accionar de la Justicia: “todo queda en la nada, no hay recursos para realizar las pericias, siempre ponen excusas y le piden al asesino que se investigue a sí mismo y entregue los informes”, aseguró. Los habitantes del barrio Las Mercedes responsabilizan a la constante emanación de material particulado provenientes de las tolvas de la planta, por las múltiples enfermedades sufridas por los vecinos. Leucemia fulminante, insuficiencia respiratoria, cáncer pulmonar, renal y de piel, entre otras, son las afecciones que abundan en la zona. Un relevamiento que A.C.U.M.A.R realizó en 2014, arrojó resultados alarmantes. Prácticamente la totalidad de los habitantes del barrio necesita utilizar un PAF por problemas respiratorios. Además de presentar afecciones oftalmológicas y de piel, muchas de las cuales terminan en enfermedades graves. “En el barrio, casi no hay personas mayores de 60 años, porque no llegan”, advirtió.

La historia de morir luchando

“No queremos terminar como otros vecinos agonizando en sus camas. Queremos morir luchando. Por eso pedimos el apoyo y acompañamiento del pueblo matancero en esta lucha cruel e injusta contra la empresa y el estado que la protege con todas sus instituciones y organismos”, señalaron los vecinos a través de un comunicado emitido durante el bloqueo que terminó con un violento desalojo efectuado por la policía bonaerense. En este sentido, Susana añadió: “hay muchas familias que ya no van a ver Justicia, pero los que quedamos vamos a tratar de garantizar un futuro mejor para nuestros hijos y nietos que viven en la zona”. En el escrito difundido en redes sociales, los habitantes del barrio Las Mercedes pidieron “el apoyo y acompañamiento del pueblo matancero en esta lucha cruel e injusta contra la empresa y el estado que la protege con todas sus instituciones y organismos. Nos obligarán a tomar medidas extremas contra la empresa donde los únicos responsables serán aquellos que siempre nos dieron la espalda y negaron la contaminación, las enfermedades y muertes de nuestros niños y ancianos. Este fin de semana falleció otra vecina y a nadie le importó”.Susana Aranda, que estuvo en los inicios de Las Mercedes, recordó que cuando se instaló en el lugar, aún era una zona rural.

“El barrio se fue armando y hace 38 años vinieron y nos pusieron una chimenea contaminante encima de nuestras casas”, Una de las afectadas por la contaminación es familiar de Aranda. “Mi nuera tiene cáncer de garganta y yo no voy a claudicar en esta lucha, porque está probado que esto nos está matando”, manifestó. La planta de Parex Klaukol que se encuentra en Virrey del Pino, es líder en toda Latinoamérica y mantiene su actividad las 24 horas del día. “Ellos recaudan fortuna y les resulta barato matar a los vecinos, no gastan en filtros, no trabajan como corresponde, porque si lo hicieran, no sería rentable para ellos”, aseveró la vecina. De hecho, por la resolución 10209/02 emitida por la Secretaria de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires, la empresa se encuentra entre los establecimientos que se consideran peligrosos, porque su funcionamiento constituye un riesgo para la seguridad, salubridad e higiene de la población u ocasiona daños graves a los bienes o al medio ambiente. Por este motivo, debería instalarse en zonas rurales, con estrictas medidas de seguridad. El barrio Las Mercedes de Virrey del Pino se extiende por 200 metros de ancho por 500 de largo, que se chocan con la planta de Parex Klaukol. “Los efectos de la contaminación, se extienden hasta 4 kilómetros de su origen, dependiendo de los factores climáticos”, explicó Susana Aranda, que fue víctima de un ataque en hace dos años.

En esa ocasión, fue interceptada por dos sujetos en las cercanías de su casa y amenazada con un arma de fuego, fue obligada a ingerir una sustancia contaminante. Aranda debió ser atendida de urgencia en el Hospital Posadas. Los análisis determinaron que lo que bebió son residuos de pilas y deberá realizar un tratamiento hasta que la sustancia esté por completo fuera de su cuerpo. “Todavía tengo consecuencias”, aseguró la mujer sobre el hecho que ocurrió el 15 de septiembre de 2016. “No me extrañaría volver a recibir amenazas, porque apuestan a que tengamos miedo. Ellos conocen nuestras caras, pero nosotros no conocemos la cara de un dueño, o de un gerente. Conocemos los escritos de los abogados. El estudio más caro de Puerto Madero, es el que los representa a ellos, mientras nosotros ni abogados tenemos, mientras hay vecinos postrados en sus camas esperando el final. No puede ser que el poder económico valga más que nuestra vida”, lamentó Aranda

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