RAFAEL CASTILLO

Una mujer ofrece un servicio de remis  exclusivo para el género femenino 

febrero 12, 2019

Sin un empleo fijo y ante la necesidad de generar ingresos, Estefanía creó “Sororidad al Volante”. En un contexto de violencia constante contra la mujer, la propuesta tuvo aceptación inmediata. “Se está naturalizando que nosotras tengamos que buscar recursos para sentirnos más seguras”, lamentó la joven.

El 2019 comenzó con una cifra aterradora: 22 femicidio en el primer mes de año. Una mujer asesinada cada 33 horas. En este duro y preocupante contexto, Estefanía Appeceix, creó Sororidad al Volante, un servicio de remises exclusivo para el género femenino, con el objetivo de brindar seguridad y comodidad a las clientas.

“Sororidad es un término derivado del latín soror que significa hermana. Es un neologismo empleado para hacer mención a la solidaridad que existe entre mujeres. En los tiempos que corren es muy importante sentirse segura, con una persona que nos inspire confianza. Este proyecto se realizó para las que necesiten, ‘para todas’, nosotras también confiamos en vos. Cuidémonos entre todas”, explica Estefanía en la página de la red social facebook, a través de la cual comenzó a ofrecer sus servicios.

La joven tiene 3 hijos y vive en Rafael Castillo y frente a la necesidad de generar ingresos, ya que no tiene un empleo fijo, lanzó la propuesta con inmediatas repercusiones.

“Mi mamá me sacó un préstamo para que pueda comprar un auto”, contó Estefanía. Pero a la hora de lanzarse a las calles, debió tomar sus recaudos. “El hecho de que todos los días salgan casos de violencia contra las mujeres, me generaba miedo e incertidumbre trabajar con desconocidos, por este motivo decidí realizar viajes solo con mujeres”, agregó.

La necesidad de sentirse segura y hacer sentir cómodas a sus clientas dio vida a la iniciativa Sororidad al Volante.

Pero no sólo se trata de garantizar a las mujeres que no están en riesgo, sino que Estefanía debe generar un contexto seguro para ella misma. “Cuando me contactan, además de mensajes escritos, pido que me manden audios, para constatar que se trata de una mujer  y siempre, antes de llegar, pido que me esperen en la puerta de la casa y de esa manera puedo confirmar que salen del domicilio”, explicó.

El objetivo es lograr un vínculo de confianza. “De todas maneras, el riesgo existe. Siendo mujeres siempre estamos en riesgo. Pero tratamos de reducirlo al mínimo”, señaló Estefanía.

Y es que las historias de situaciones de violencia sufridas por mujeres en la vía pública o en un medio de transporte se escuchan a diario. Esto explica la inmediata repercusión de la propuesta y la alta demanda. Padres que solicitan viajes para sus hijas y mujeres van o vienen de sus trabajos a la madrugada, hacen uso de este servicio

“Estaría bueno que no tengamos miedo”

Que la iniciativa de Sororidad al Volante haya sido tan bien recibida genera un sabor agridulce. Por un lado, se abre una oportunidad de trabajo para muchas mujeres y ofrece un medio seguro de transporte para otras. Pero por otro, esta situación refleja el peligro constante al que se encuentra expuesto el género femenino.

“Se está naturalizando que nosotras tengamos que buscar recursos para sentirnos más cómodas y seguras, cuando debería ser más normal, tanto que la mujer pueda caminar tranquila en la calle o que, por ejemplo que también mujeres manejen medios de transporte público, remises y taxis”, lamentó Estefanía.

En la misma línea, la joven agregó: “estaría bueno que no tengamos miedo. Pero sigue sucediendo y la necesidad de viajar segura es prioridad. Por eso, en el servicio que ofrecemos, le garantizamos a la clienta, que va a viajar con una mujer”.

Con la difusión de la idea, otras mujeres se están animando a realizar la misma actividad. “Hay chicas que por la crisis que estamos pasando, se quedaron sin trabajo y se comunicaron conmigo. Desde mi lugar, lo que hago es recomendarlas por la zona en la que viven, a través de la página (‘Sororidad al Volante’ en la red social Facebook)”.

Estefanía se pone en contacto con las interesadas en brindar el servicio, charlan, se conocemos y una vez que tiene todos los datos de las chicas, se difunde el contacto para generar “una red de confianza entre nosotras y que las chicas que no pueden acceder a nuestro servicio porque estamos lejos, puedan contar con una referente en su zona”, explicó.

Estefanía y su sobrina Carla, ofrecen el servicio en la localidad de Rafael Castillo y alrededores, debido a que no sería redituable trasladarse a grandes distancias y el servicio saldría demasiado caro, situación que no serviría ni a las trabajadoras ni a las clientas. “Por  eso la idea es que se sumen chicas de distintas zonas”, destacó.

Las tarifas de los viajes oscilan entre lo que cobra un remis convencional  y el servicio de Uber. El viaje mínimo cuesta $70 y el kilómetro $20, tratando de ser un servicio  accesible en medio de la crisis económica que atraviesa el país.

“Uno busca la manera de subsistir con los recursos que tiene y de manera honesta” remarcó la mujer que, como todas las familias debe cubrir las necesidades de sus pequeños.

“Estamos a un mes de empezar las clases, con todos los gastos que eso conlleva. Cuesta cada vez más llevar un plato de comida a la mesa y decirles a los chicos que no se puede comprar un yogurt es demasiado doloroso como para quedarse  quieta”.

Aquellas mujeres que deseen contratar el servicio ofrecido por Estefanía, puede comunicarse a los teléfonos 116048-2103 y112711-4565.

Crean el registro de mujeres aspirantes a choferes de colectivo

El Ministerio de Producción y Trabajo, mediante la secretaría de Promoción, Protección y Cambio Tecnológico creó el registro de mujeres aspirantes a choferes de colectivo (REMACC).

La  medida está inspirada en el caso de Érica Borda, una mujer separada y a cargo de cuatro hijos que fue conductora de la línea 140 y que en 2011 se quedó sin trabajo. Al realizar su búsqueda laboral en Capital Federal y Gran Buenos Aires, se encontró con la frecuente respuesta “no tomamos mujeres”.

En ese entonces, Borda impuso una acción de amparo contra el Estado y tres empresas de colectivo, todo con patrocinio de la Defensoría General de la Nación. Fue así que varios años después, la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, impuso el cupo del 30 por ciento de mujeres en la conducción de líneas de colectivos.

“Me parece perfecto que se generen oportunidades para nosotras, se necesita mayor igualdad, tener oportunidad de demostrar que estamos capacitadas por el desempeño realizado en cada labor y que el género no sea un obstáculo”, opinó Estefanía.

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