ISIDRO CASANOVA

Atravesando una difícil situación económica, el Taller Protegido San Francisco de Asís festeja sus 25 años

diciembre 18, 2019

La entidad de bien público realiza un arduo trabajo de inclusión laboral de personas con discapacidad en el distrito. Si bien los últimos años han sido difíciles para la fundación, motivos de celebración no faltan. “El motor es el amor que los trabajadores le tienen a la institución”, dijo la directora del espacio

“Empezamos transitando los 25 años con mucho esfuerzo, ha sido un año muy difícil”, cuenta Silvia Martínez, directora del Taller Protegido San Francisco de Asís, entidad de bien público que busca la inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual.

La institución se encuentra en Pekín 3555, en la localidad de Isidro Casanova y ofrece talleres de costura y confección, serigrafía, cocina y eventos, y panadería, entre otros, “con la inclusión y la equidad como banderas”, según expresan desde la entidad.

El Taller Protegido San Francisco de Asís proporciona “un espacio de trabajo legítimo alternativo al mercado de empleo competitivo a personas con discapacidad, generando una integración social, económica y laboral”. Además, brinda la oportunidad de sumarse a colaborar a todas las empresas y particulares que deseen contar con nuestro servicio.

Llevar adelante las actividades de taller ha significado un enorme esfuerzo, sobre todo, por las dificultades económicas que atraviesan y se han intensificado en el último año. Uno de los golpes más duros fue el bloqueo de la cuenta de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, en la cual se deposita el subsidio percibido por la entidad. Esto ocurrió en la mayoría de los talleres protegidos.

“Al ser una entidad de bien tenemos que presentar cierto tipo de documentación como balances, estos se ‘traspapelaron’ y a raíz de ello se suspendió el pago de los subsidios”, detalló la directora de la institución. Esto ocurrió a mediados de 2019 y complicó el funcionamiento del espacio, ya que debieron afrontar el pago de sueldos del personal y pago de servicios.
Además, en el último tiempo se ha registrado una importante baja en la producción, básicamente por falta de pedidos. “Tenemos un grupo importante de trabajadores tercerizados pero desde hace 6 meses no hay una demanda sostenible y rentable”, explicó Martínez.

El Taller Protegido San Francisco de Asís articula su trabajo con una ONG y a través de esta los trabajadores son contratados todos los años para realizar el armado de las cajas navideñas de una importante empresa de la zona, lo que significa una importante retribución económica para el taller.

“Pero esa actividad no se desarrollará este año. No es que se derivó a otro taller, directamente no se hace. Que una empresa importante no entregue cajas navideñas denota cual es la realidad”, lamentó la directora.

Sin embargo, Martínez remarcó: “Hace 25 años que estamos en el distrito y siempre nos vamos reinventando”. Afrontar el costo de las cargas sociales, los impuestos y servicios es un desafío ya que debe hacerse con lo que se produce y vende en la institución. “Pero al haber una baja importante por la crisis económica nos vemos bastante limitados”, explicó y graficó que “para encontrar una situación similar hay que remontarse al año 2001”. Además, señaló que “la falta de trabajo se da en todos los talleres” de la provincia de Buenos Aires.

Energías para seguir y festejar

En La Matanza funcionan dos talleres protegidos, el San Francisco de Asís en Isidro Casanova y la Asociación de Padres y Amigos para la Capacitación e Integración del Discapacitado (APACID) en Ramos Mejía. “Hay una enorme cantidad de personas que se quedan afuera y tampoco tienen la posibilidad de ir a un centro de día”, manifestó con preocupación Martínez.

Preguntarse qué pasaría con las 60 personas con discapacidad intelectual que todos los días asisten al taller, si este cerrará, es el motor para seguir adelante a pesar de las dificultades. “Es mucho esfuerzo de los trabajadores que quieren y cuidan este lugar, son ellos los que nos dan las energías para seguir”.

El taller recibe a personas con discapacidad de González Catán, Gregorio de Laferrere y Rafael Castillo. Recibe un subsidio de la Secretaria de Desarrollo Social de la provincia, que funciona como estímulo, pero cuyo monto no alcanza para cubrir la totalidad de los gastos que implica el funcionamiento del lugar.

Una de las herramientas que desde el espacio implementan para seguir de pie es el trabajo en red con otras instituciones y organismos. El taller forma parte de la Mesa de Discapacidad local, tiene convenios con la Universidad Nacional de La Matanza y son proveedores del Municipio.

“El aporte que le damos a la sociedad es enorme, hacemos lo que el Estado no hace. La discapacidad es invisibilizada y en el área laboral es donde más se siente. Pedimos trabajo y por eso golpeamos puertas”, manifestó la titular del Taller Protegido.

Pero a pesar de todo hay mucho que festejar. Los festejos por los 25 años comenzaron el 8 de diciembre con un evento exclusivo para las familias que integran el taller y el 27 se realizará un festival abierto a la comunidad.

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