La medida fue tomada por una cuestión de seguridad. El barrio se encuentra a 15 cuadras de la Ruta Nacional Nº 3 y sus habitantes reclamaban que el transporte público ingrese al lugar. Tras la apertura de una terminal, el servicio se redujo por las noches.
La alegría de los habitantes del barrio San Cayetano duró poco tras la realización de un pedido que tenía tres años de antigüedad: que el transporte público ingrese al barrio. La línea encargada de cumplir con el reclamo fue la 378 de la Empresa Almafuerte.
Fue así que los cinco ramales que llegan a González Catán finalizaban en el barrio San Cayetano y los vecinos debieron dejar de caminar esas 15 cuadras que los separaban de la Ruta Nacional Nº 3, hasta donde debían llegar para acceder a un colectivo.
Desde hace tres años, en el barrio San Cayetano se formó una Junta Vecinal que comenzó a trabajar para obtener mejoras en la zona. El acceso a las calles de tierra era uno de los principales obstáculos.
Los vecinos realizaron tareas de reapertura de las calles, tapadas con basura y hasta cavaron sus propias zanjas, para evitar inundaciones durante las lluvias. La ampliación del recorrido de la línea 378 llegó hace apenas unas semanas, para alegría de los habitantes de la zona. El colectivo llega hasta la terminal ubicada en las calles Calderón de la Barca y Tarija, pero solo mientras es de día.
Una vez que oscurece, el colectivo retoma su antiguo recorrido y no ingresa al barrio San Cayetano, por cuestiones de seguridad, según informaron desde la empresa.