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Rechazan el Servicio Militar Obligatorio

mayo 4, 2014

El titular de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza, Pablo Pimentel, fundador a principios de los `80 del Frente de Oposición al Servicio Militar Obligatorio (FOSMO), consideró que «la problemática de la inseguridad no puede resolverse con el encierro de los jóvenes pobres en los cuarteles militares».

«Sería un retroceso terrible como sociedad si volviéramos a implementar el servicio militar y lo hiciéramos con el argumento de resolver la inseguridad. Militarizar a los jóvenes pobres no servirá de nada», señaló Pimentel en diálogo con la agencia de noticiasTélam.

Además, consideró que a lo largo del Siglo XX, el Servicio Militar Obligatorio fue «una institución en la que se reprodujo el maltrato, la discriminación y el servilismo».

«Desde 1930, los jóvenes fueron objeto de todo tipo de crueldades y los utilizaron de carne de cañón en todos los golpes de estado», remarcó Pimentel, fundador junto a su padre, Eduardo, del FOSMO.

«La pobreza que existe en los barrios y la falta de oportunidades pueden empujar a muchos pibes al delito, eso no lo desconozco. Pero creer que eso se resuelve mandado los pibes al Ejército es un grave error. Hay que resolver las inequidades con educación y participación popular», apuntó.

Pablo Pimentel y su padre Eduardo crearon el FOSMO en 1982, tras la Guerra de Malvinas y cuando Ignacio, uno de sus ocho hermanos, fue reclutado para hacer el Servicio Militar Obligatorio.

Eduardo inició en los `50 una activa militancia en la Acción Católica y en la Democracia Cristiana en la ciudad de Mar del Plata, donde participó activamente en el movimiento cristiano que había hecho la opción por los más desprotegidos.

Cuando se trasladó a Buenos Aires se instaló con su familia en Ciudad Evita, y junto a los vecinos formó la Comité por la Familia para defender a los vecinos de los desalojos ordenados por la dictadura de Juan Carlos Onganía.

Luego, a principios de los `70, comenzó a militar en los grupos revolucionarios del cristianismo y se integró al Partido Intransigente que lideraba Oscar Alende.

El 10 de diciembre de 1975, cuando Argentina era campo fértil de la violencia paraestatal de la Triple A, Eduardo Pimentel fundó con militantes que venían de la izquierda, el cristianismo de base y de la comunidad judía, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Desde ese lugar, acompañó a los familiares de las víctimas de la dictadura cívico militar, recibió denuncias y apoyó la actividad de las Madres de Plaza de Mayo.

«Los viejos y queridos integrantes del movimiento de derechos humanos que se opuso a la dictadura tienen un gran recuerdo de mi viejo. En el `82, mi hermano se opone a ir al Servicio Militar, y entonces apelamos a la figura de la patria potestad para que no se lo llevaran», recordó Pablo.

Y agregó: «A Ignacio se lo llevaron los milicos en un auto y lo seguimos todos hasta el cuartel. Mi papá se encadenó en la puerta, se declaró en huelga de hambre y convocó a los medios. A las pocas horas, a mi hermano lo declararon `no apto` y lo soltaron».

En ese acto de rebeldía contra una institución que regía desde 1901, se gestó el FOSMO, que pidió la derogación del reclutamiento generalizado de jóvenes y trabajó fuertemente por la habilitación de la figura del «objetor de conciencia».

Eduardo Pimentel murió en 1984, pero el FOSMO continuó sus actividades durante diez años más en la denuncia de los abusos y vejaciones que los jóvenes padecían en las instituciones militares.

El caso de la muerte del soldado Omar Carrasco en un cuartel de Neuquén, en 1994, determinó que, ante la presión popular, el gobierno de Carlos Menem creara el servicio voluntario y se suspenda el reclutamiento.

Sin embargo, la ley 17.531 del Servicio Militar Obligatorio continúa vigente y si un gobierno lo decide, los jóvenes pueden ser convocados nuevamente a las filas de las Fuerzas Armadas.

Recientemente, el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino; el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados; y el senador provincial Mario Ishii se manifestaron a favor de reinstalar el servicio militar.

Sin embargo, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, descartó esa iniciativa al afirmar que «no se corresponde con la política que implementa el Gobierno nacional, que prefiere mantener el voluntariado y la incorporación vocacional a las Fuerzas Armadas».

Pablo Pimentel explicó que «el FOSMO se disolvió en 1994, con el voluntariado, pero si vuelven a implementar el Servicio Militar vamos a volver a militar para abolirlo definitivamente. Sería un grave retroceso para nuestro pueblo que los jóvenes volvieran a los cuarteles contra su voluntad».

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