Descartado el milagro, los massistas buscarán obtener cinco concejalías



Están divididos en al menos dos grupos que ya piensan en 2015. La elección de agosto bifurcó el espacio. Ahora buscarán achicar la brecha con el oficialismo y quedarse con cinco bancas en el Concejo Deliberante.

Por Claudio Kappeler
ckappeler@periodicosic.com.ar

No tienen los mismos objetivos y eso se nota, no se soportan unos a otros y lo hacen saber. El Frente Renovador de La Matanza está dividido en al menos dos grupos, uno liderado por los desgastados Julio Rubén Ledesma y Abraham “Toto” Delgado, el otro lo encabezan los moderados Miguel Saredi y Ariel Martínez. Aunque también hay un tercero en discordia, el concejal Fernando Asencio, que prefiere ahora parar la balacera verbal.

Las Elecciones Primarias los encontró con excelentes resultados en el Distrito: más de 200 mil votos a favor, varios circuitos ganados, y casi el 30 por ciento del total de sufragios. No ganaron, claro, porque el oficialismo les sacó más de 10 puntos de ventaja.

Esos resultados suponen una proyección superadora hacia las elecciones de octubre. Sin embargo, los primeros intentos de implosión fueron evidentes en boca del diputado macrista Julio Ledesma, quien deslizó la posibilidad de nula fiscalización por parte de Miguel Saredi.

¿Por qué ese ataque temprano?: ese sector sabe que Saredi se convirtió en la referencia de Massa en La Matanza y por ende un potencial candidato a intendente en 2015. La idea es entonces limar esa posibilidad y hacer más ancho el camino de Ledesma para intentar ocupar el lugar que siempre quiso. En esto lo apoyaba Abraham Delgado y se suponía que también Fernando Asencio, empero el concejal salió ahora a diferenciarse: “Todos fuimos responsables de la fiscalización, no hago hincapié en ninguno, yo no apunto a nadie, todos somos responsables”, aclaró.

La intención de Asencio es entibiar la puja interna, aunque a esta altura la ruptura es irreparable y después de octubre habrá divorcio. Ocurre que las acusaciones cruzadas empezaron mucho antes de las elecciones del 11 de agosto. Ya cuando se armaba la lista distrital hubo chispazos y más aún cuando Ariel Martínez pasó del cuarto al segundo lugar como candidato a renovar su banca. Ese día el “Toto” pegó varios gritos que fueron acallados desde el otro lado cuando se empezó a recordar su camaleónico pasado.

Julio Ledesma, por su parte, se coló en el baile a última hora y mostró una vez más que billetera, a veces, mata candidatos.

El armado de los circuitos de fiscalización también fue motivo de discusión. El diputado y gremialista líder del SEOCA quería controlar sólo la zona de González Catán y de esa manera hizo evidente su escasa estructura partidaria. A Delgado, en tanto, le pusieron veedores internos; esto por si se le ocurría alguna travesura que perjudique la correcta fiscalización.

El ala de Saredi y Martínez no confía y tiene sus razones; el ala de Ledesma y Delgado quiere quedar como único espacio representativo del massismo. Así las cosas llegarán a octubre como única fuerza con posibilidades ciertas de ingresar al Concejo Deliberante.

Fernando Asencio y Ariel Martínez renovarán sus bancas, mientras que Abraham Delgado y Laura Piperno también lograrían escaños. Entusiasmados, desde el sector dicen que pelearán un quinto lugar.

“Vamos a polarizar la elección con el oficialismo”, se envalentona Asencio asegurando que el espacio hará “una excelente elección” en octubre próximo.

En el massismo entienden que también dependerán de lo que ocurra con el sector de Francisco De Narváez. A pesar de haber realizado una pésima elección en La Matanza, Javier Castrilli tiene posibilidades de convertirse en concejal. Tanto oficialistas como massistas tratarán de subir sus respectivos números y dejar en la puerta al candidato PRO.

Lo que ocurrirá con los integrantes del Frente Renovador después de octubre y puertas adentro del Concejo Deliberante es indescifrable. Ariel Martínez y Fernando Asencio, por ejemplo, en infinidad de oportunidades votaron diferente los proyectos presentados desde el oficialismo. A esto hay que sumarle los intereses que tendrá Delgado en caso de entrar y los manda-dos que pueda hacer Piperno a favor de su jefe Julio Ledesma.

Como el mayor pacificador aparece Miguel Saredi. “No importa lo que haya dicho algún compañero cuando terminó la elección, no me molesta porque sé del trabajo de mis compañeros y estoy orgulloso de ellos.

Valoro mucho el trabajo no sólo de nuestros fiscales y autoridades de mesa, sino también la de los compañeros del oficialismo que han trabajado muchas horas ese día”, se limitó a opinar el hasta hace poco kirchnerista, al hablar de las críticas que le propinó Ledesma el 11 de agosto último.

En esa misma línea optó por llamar a “continuar el trabajo en conjunto” y no dudó de la posibilidad de armar un sólo bloque luego del 27 de octubre: “Si queremos trabajar de verdad por La Matanza debemos hacerlo bajo un mismo objetivo y bajo los mismos intereses, no podemos decir que queremos mejorar la calidad de vida de la gente y después pelearnos entre nosotros por un puesto y un sueldo”, advirtió.

“Creo que se puede mejorar y sueño con un futuro que todos los peronistas podamos estar unidos en La Matanza”, tiró Saredi y fue más allá cuando sorprendió al analizar la tarea desarrollada por el oficialismo en las PASO. “Yo no puedo dejar de felicitar y destacar lo que hace el Gobierno municipal políticamente hablando; La Matanza es una provincia y lograr la tarea política que logró Alberto Balestrini y Fernando Espinoza después no lo hace cualquiera”.

De esta manera, Saredi buscó matar dos pájaros de un tiro: calmar las aguas internas y llevar flores hacia las oficinas de Almafuerte 3050. Le queda ahora delinear un espacio que no necesite de las calamidades que arrastran personajes como Ledesma y Delgado.

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