Obama saludó a los soldados y marcó el fin de la guerra en Irak

diciembre 14, 2011

Tras casi nueve años de conflicto

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, saludó a soldados recién llegados de Irak y marcó simbólicamente el fin de la guerra, proclamando que el conflicto de casi nueve años termina de manera honrosa, «no con una batalla final, sino con una marcha final a casa».

En un emotivo acto en la base militar Fort Bragg, de donde salieron más de 200 soldados muertos en la guerra, Obama se cuidó de nunca declarar la victoria de su país en un conflicto al que se opuso desde el principio, que heredó como presidente y que ahora busca cerrar, dejando detrás a un Irak lleno de problemas.

Pero sí proclamó un digno final para una guerra que dejó casi 4.500 soldados estadounidenses muertos y unos 32.000 heridos.

«La guerra en Irak pronto pertenecerá a la historia, y su servicio pertenece a las eras», dijo Obama a las tropas, elogiando su «logro extraordinario».

«Como su comandante en jefe, y en nombre de una nación agradecida, estoy orgulloso de decir por fin estas dos palabras: Bienvenidos a casa. Sé que sus familias están de acuerdo», dijo Obama a cientos de soldados reunidos en Fort Bragg, en el estado de Carolina del Norte, informó la agencia de noticias DPA.

«Es un momento histórico para nuestro país y nuestro Ejército», dijo Obama, quien elogió los sacrificios militares desde marzo de 2003 cuando comenzó la invasión a Irak liderada por Estados Unidos.

«Hay algo muy profundo en el final de una guerra que ha durado tanto tiempo», prosiguió el presidente, que estuvo acompañado por su mujer, Michelle.

«Irak no es un sitio perfecto. Quedan aún grandes desafíos.

Pero las tropas dejaron un país que es soberano y estable», afirmó el mandatario.

Todas las tropas estadounidenses tienen previsto salir de Irak el 31 de diciembre, en virtud de un acuerdo alcanzado con Bagdad.

Obama prometió el lunes, no obstante, que Estados Unidos seguirá dando asistencia civil a Irak, que enfrenta un futuro incierto en una de las regiones más volátiles del mundo.

Aunque una mayoría de los estadounidenses respalda poner fin a la guerra, algunos miembros de la oposición republicana criticaron el retiro de Obama con el argumento de que deja detrás un Irak inestable y permeable a la influencia de Irán, algo que podría dañar los intereses norteamericanos.

En el acto, el mandatario destacó el lado humano de la guerra, centrándose en el elogio del sacrificio de las fuerzas de su país.

Obama recordó el principio del polémico conflicto, que fue lanzado sin el aval de la ONU por su antecesor republicano, George W. Bush, con el pretexto de que el luego derrocado y ejecutado ex presidente iraquí Saddam Hussein tenía armas de exterminio, una versión hoy completamente desacreditada.

El mandatario recordó los primeros combates contra las fuerzas de Hussein, en marzo de 2003, y lo que calificó de la «opresión de la insurgencia», es decir, los atentados con bombas, los ataques suicidas y de francotiradores.

A su llegada a Fort Bragg, Obama se reunió con cinco soldados recién retornados de la zona de combate y con la familia de un militar muerto en la guerra.

El presidente explicó ya en varias ocasiones sus razones para terminar el conflicto, luego de haber prometido durante su campaña ponerle fin para focalizarse en la difícil situación económica que atraviesa su país, que desplazó a las guerra y la seguridad como la principal preocupación del electorado, según sondeos.

De cara a su salida de Irak, los militares estadounidenses han pasado los últimos meses cerrando sus bases y transfiriendo a los iraquíes el control de la seguridad de las distintas regiones el país.

«Los últimos soldados estadounidenses se moverán hacia el sur por las arenas del desierto, y luego cruzarán la frontera de Irak con la cabeza bien alta», dijo Obama.

«Uno de los capítulos más extraordinarios de la historia de los militares estadounidenses llegará a su fin. El futuro de Irak estará en manos de su gente», enfatizó el presidente.

Sin embargo, la violencia continúa en Irak. Ayer, La explosión de dos coches bomba dejó al menos dos muertos. Atentados similares mataron a 187 personas en noviembre, según el gobierno iraquí.

La administración Obama ha reconocido que esa violencia va a continuar, pero igualmente remarca los progresos que se registraron en el último tiempo.

«Es un gran logro. Estamos construyendo una nueva asociación entre nuestras naciones. Y estamos poniendo fin a una guerra, no con una batalla final, sino con una marcha final a casa», añadió.

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